Huellas de la memoria
¿Un museo franquista?

Hace días visité el Museo histórico-militar de Valencia llevado por una mezcla de curiosidad y afición a los temas militares. La visita me produjo más de un sobresalto y no poca indignación. Pongo en limpio algunas de las notas que tomé. En el zaguán una lápida de 1938, procedente del cementerio de Burriana, que bajo emblemas falangistas, carlistas y el aguilucho franquista recuerda: “Aquí descansan los soldados nacionales caídos gloriosamente por la liberación y defensa de esta ciudad”. Y remata: “Ambos contendientes -¿cuáles?- lucharon con valentía y honor”. En la ‘planta alta' sorprende una colección de banderines del somaten: Chilches, Almenara, Gátova, Albacete, Cartagena… Una vitrina muestra todos los cascos del ejército alemán (II Guerra Mundial), de ‘diferentes' unidades, entre ellas, la División Azul . La estrella de las gorras, en su mayoría alemanas, es una ‘reproducción exacta' de la de un suboficial de las Wafen SS , sin que falte una gorra de Falange y para compensar la de un oficial ‘ruso'. Cerca campea la bandera (con aguilucho) del regimiento mixto de Ingenieros donada por la Sección Femenina de FET y JONS. La figura gigantesca de un capitán legionario con uniforme ‘en vigor' desde 1943 se impone a la de un enano comandante artillero de 1931. Inútil sería preguntarse el porqué de la diferencia.

Pero viene lo mejor.
En la antesala de la ‘Pinacoteca' se alza un busto de Franco sobre pedestal, obra de J. Torres (1956), la joya de la corona. A pocos metros la salita de cuadros exhibe dos grandes retratos al óleo del Caudillo firmados por Montero (1940) y Segrelles. Sin tiempo para reponerme, camino por el pasillo recubierto por un enorme tapiz con aguilucho y profusión de símbolos franquistas. En los ángulos más banderas nacionales. El tratamiento de la Guerra Civil, en dos salitas, quiere parecer imparcial. Los retratos de Franco (y van…) y Azaña presiden. “La colección de pintura acrílica de la guerra - según el folleto oficial- lo dice todo”. No dice nada, puesto que los cuadros están basados en conocidas fotos tomadas en los frentes de batalla. Son más explícitas las fotos del Alcázar (en primer término), el banderín de los Flechas Negras con la leyenda ‘ Agredire per vincere ' y una vitrina sobre pedestal que muestra la pistola del sargento Fabra, la del capitán Uribarri y el naranjero que supuestamente empuñaba Durruti. ¿Y las armas de los jefes y oficiales franquistas? Ni un solo banderín o distintivo republicano. El texto que acompaña la pistola de Fabra, cambiado a instancias de su hija Leonor, dice ahora: “Perteneció al sargento Fabra que frustró el alzamiento militar de la guarnición de Paterna en julio de 1936.” Pero, en la web oficial del Museo -con fotos del desfile de la “Victoria”- todavía podemos leer: “Pistola (…) perteneciente al sargento Fabra con la que mató a cinco de sus superiores...” Sin comentarios. Bueno, uno y breve: Los golpistas convertidos en victimas; el militar que defendió la legalidad republicana tachado de criminal… Ya en la calle, me tomé un tiempo para respirar aire puro. La mañana se había oscurecido repentinamente.

LQS. José Antonio Vidal Castaño. Febrero de 2007
”El Punt del País Valenciá”
franquismeimemoria@ono.com

 

 

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