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Año V. /

 

Algo que no abunda: una buena novela.
Viento en los oidos de José Marzo

De vez en cuando, entre las miles de novelas que anualmente aparecen en las librerías, podemos encontrar una buena e, incluso, muy buena. Viento en los oídos de José Marzo es, justamente, una muy buena novela desde todos los puntos de vista: contenidos, personajes, estructura y, ante todo, como corresponde a un buen escritor, una prosa sencilla, limpia, rica y perfectamente construida. Desde luego, y dado que ha sido publicada por una pequeña editorial (ACVF Editorial) que no cuenta con grandes contratos publicitarios con los medios de comunicación, su aparición ha sido ninguneada. Cosas del mercado.

No es la primera novela de José Marzo. Recordamos El rincón de Cesar, la primera y muy digna que dio a conocer, o los relatos de Aurora, en la misma editorial que Viento....  

A José Marzo le hemos hecho un par de preguntas y nos ha enviado las respuestas. Aquí están en exclusiva para kevinvazquez y sus lectores.

- ¿Puede considerarse tu novela algo parecido a una metáfora de la España del último siglo, de sus gentes y sus aspiraciones?

- Viento en los oídos es una fábula, un relato imaginario sobre la modernidad, sobre la lucha de la gente sencilla contra los privilegios seculares y en busca de su emancipación. Es la historia contada a través de la memoria popular, esos recuerdos que pasan de padres a hijos en las sobremesas. Esta cadena oral acaba dejando un poso que se parece de lejos a los sucedido en realidad y, sin embargo, lo resume, lo expresa con más fuerza. No he pretendido enmarcar la vida de personajes como Isidro o Mercedes en los sucesos concretos de la historia española, sino que me he servido de ésta para trazar una parábola más amplia, que podría entender un francés, un chino o un joven español actual aburrido de los discursos históricos académicos y oficiales.

- En Viento en los oídos estamos ante una prosa sencilla y muy elaborada, de una perfección poco frecuente. ¿Responde a tu concepción de la escritura.

- Cuando escribo una novela, sólo me preocupa contar las cosas del mejor modo, utilizando bien el idioma. Un novelista es un viejo hechicero sentado en el centro de su choza. Tiene que contar las cosas bien si quiere que los oyentes no bostecen.

LQSomos. Kevin Vázquez. Diciembre de 2007
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