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La literatura es una forma esencial y urgente de acariciar...
La literatura es una forma esencial y urgente de acariciar de recuperar nuestros sueños, de olvidarnos de los silencios y las mentiras que habitan en las prisas...
Para la persona que intento ser, la literatura es una forma esencial y urgente de acariciar, de conocer, de conocer y devorar (sencilla y profundamente) a los que deseamos amar, a los que deseamos respetar y mimar... La literatura es una forma muy especial de sonreírles, de contarles nuestras alegrías o nuestras penas pero con el único objetivo de lograr un espacio libre de maldad, limpio e interminable... El arte y la literatura son juegos sin vencedores ni vencidos... son batallas, guerras interminables sin sangre ni territorios expoliados...
Para el ciudadano que soy, la literatura es un alimento tan esencial como el pan, ese pan que antes, en nuestra ya lejana infancia, íbamos a comprar a primera hora de la mañana a esos hornos de leña, ubicados en casas rurales, llenos de fragancias naturales e intensas... Ahora tanto el pan como las palabras tienen menos sabor, menos encanto. Tengo incluso la extraña sensación de que ya no alimentan ni sacian nuestra hambre, por eso estamos todos tan insatisfechos y con esas caras tan iguales y grises... Todo esa falta de sabor, toda esa sosería debe ser producida por la agricultura transgénica que se ha implantado en los cultivos de media España... Y esa misma forma de cultivar tan artificial los tomates, ha sido transplantada a la literatura que ahora mismo se hace ya en todos partes... demasiadas prisas en todo...
Sinceramente creo que nada bueno puede salir de tanta velocidad...
El amor, la amistad y las buenas palabras que componen un poema, un cuento, una carta... requieren siempre de un buen tiempo de cocción, de una preparación cuidadosa y ajustada a las reglas heredadas... todo lo que es bueno y maravilloso requiere envolverse en un abrazo invisible, impregnado con unas palabras que arañen, que besen, que lloren, que griten... que vivan con tu vida... y el peor enemigo de lo bueno es la prisa, la velocidad… La buena literatura, el buen arte es el que sabe acariciarte, mirarte, besarte, amarte... sin que se note, sin que te duela... Y eso es tan complicado y difícil hoy en día como tener una boca festiva, una boca llena de domingos para compartir. Y uno debe ser mejor siempre que sus propios sueños, sus propias promesas, sus propias caricias... Debemos aspirar a ser igual de interminables y rutilantes que el Universo entero.
LQSomos. Antonio Marín Segovia. Mayo de 2007
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