Sobre Ilegales
Como es sabido, este año, el del pato cojo Bush, ha sido el de la
persecución, apresamiento y, en algunos casos, deportación de miles de"ilegales", como los llaman los gringos buenos de USA, o "aliens", palabra
usada por quienes prefieren verlos como monstruos, marcianos o marabunta,
cualquier cosa menos humanos.
Apenas vieron que el mundo no ardía aunque trataran a los humildes de la
tierra como la última plaga, los europeos, siempre envidiosos y copiadores
en todo de los gringos de USA, se decidieron por imitarlos una vez más y
esta es la hora en que están lanzando sus propias leyes contra los "aliens"
de piel diferente que se atrevieron a arrastrarse hasta sus playas. Con lo
cual el mundo occidental (Norte América y Europa) demuestra la substanciosa
carga de hipocresía y cretinismo que es parte innegable de su vida pública y
su historia.
Que los europeos y los yanquis son hipócritas desde la cuna es uno de los
milagros del capitalismo que las gentes nacidas en el Tercer Mundo como el suscrito tardan décadas en aprender. Para nosotros, los "buenos salvajes" de las leyendas, la idea de que hay bebés que nacen con "cara de póker", ocultan sus intenciones entre sus pañales y son capaces de vender a su propia madre si ven alguna ventaja en esa transacción, es casi imposible de digerir. Para creerlo y aceptarlo fue necesario que viniéramos al Primer Mundo, viéramos y sufriéramos por nosotros mismos a esas criaturas en USA, Francia, Alemania y etc. etc., sobreviviéramos esa experiencia y pudiéramos retornar a casa para contarla a nuestros vecinos. El contarlo es más fácil que resumir aquí esa experiencia. Nos basta con decir "son todos unos hijos de puta", lo que a menudo decimos, pero sólo entre compadres.
Esa lección apenas exagerada, la de que todos los gringos del mundo son unos
hideputa (hablo del total del mundo occidental") es la lección principal que
aprenden quienes, entre los humildes del planeta, se atrevieron alguna vez a
abandonar el Continente de la Desesperanza (América Latina) o el Continente
del Horror (África) en busca de una esperanza que casi nunca se cumple.
Habrá algún lector que se pregunte a estas alturas qué o cuáles credenciales
tengo para decir lo que digo. Calificar a los países europeos de hideputa
cuando se trata de inmigración y acusarlos de hipócritas cuando se trata de
su vida pública y su historia, cargos que no todos se atreven a lanzar así,
de bolea, no es cosa que aparece en la prensa cada día.
Mis experiencias como visitante trabajador de 22 países americanos y seis
países europeos (algunas largas y otras muy cortas) son parte de mis
credenciales. Mi transformación desde "comunista" (como me acusaban en mis
niñez) hasta ciudadano de USA a lo largo de 40 años de dura crítica escrita
contra el Imperio y mis sufrimientos y los de los míos en nuestra necesidad
de transformarnos en ciudadanos del Primer Mundo como precio de la
supervivencia forman parte de esas credenciales. Las heridas físicas y
síquicas que porto hoy, cuando gozo por viejo lo que otros llaman "reposo
del guerrero" no han curado todavía ni, algunas, curarán jamás.
En otras palabras, porque he experimentado una docena de veces el
"trasplante humano" que llaman migración es que creo conocer bien esa
mutación. Se por experiencia propia que, cuando uno llega a cualquier país
sin mas bagaje que lo que lleva puesto, lo primero que descubre es ese "odio
al extraño" ancestral y universal que hace un paria del gitano y una víctima
de todo refugiado.
Si no fuera por temor a dañar su "imagen", ni Europa ni América del Norte
habrían tenido la "paciencia" que han tenido con sus refugiados económicos.
Hoy, cuando creen que pueden liberarse de esos excedentes sin gran barullo,
lo harán imitando y mejorando prácticas genocidas copiadas del pasado. Pero
que son "civilizados" no lo cree ni su propia madre. Mi mejor testigo son
sus abuelos, víctimas de gobernantes que recién hoy son desenmascarados como
asesinos empeñados en destruir ciudades y millones de vidas durante dos
siglos en conflictos cuyo rasgo principal fue una estupidez criminal que
todos damos por muy humana: la Guerra Civil en España y ambas guerras"mundiales", por no mencionar las coloniales. Hoy, cuando el fascismo vuelve
a Italia, Francia y etc. etc., las cosas se ven un poco más claras, pero
nunca han variado mucho.
Dado el espacio de que dispongo sólo me queda demostrar el cretinismo de que
acuso a americanos del norte y europeos, acusación que quisiera hacer más
exacta al decir que sólo acuso de ese crimen a sus gobernantes de losúltimos 200 años. Hoy los habitantes del Tercer Mundo sabemos ya que los
europeos son tan ignorantes (e inocentes) como cualquier lustrabotas de
Buenos Aires, póngase por caso, y que los yanquis han enviado a seis
generaciones de los suyos a asesinar criaturas en países que jamás pudieron
ubicar en un mapa.
No exagero al decir que los gobernantes europeos y norteamericanos tuvieron
250 años, desde la Guerra Civil de USA, Lincoln y esas historias, hasta hoy
para quitarse de encima ese cretinismo tan propio de piratas y saqueadores y
colaborar con inteligencia en la creación de estados modernos aunque
clientes de los imperios económicos de turno.
Pero ni España ni Inglaterra ni USA tuvieron la sesera necesaria para "ver
más lejos" y prefirieron una política de silencioso o ruidoso genocidio que
les entregara la riqueza del Tercer Mundo mientras acababan bien o mal con
sus habitantes.
Fracasaron los muy cretinos porque ignoraron el deporte más popular y
poderoso del mundo, el placer de hacer hijos. Mientras los europeos y los
yanquis robaban todo lo que pudieron robar donde fuera que fueron, la sal de
la tierra, como los llama el hipócrita ese de Ratzinger, se dedicó a hacer
hijos con el placer y el furor que distingue a todo ser humano mas o menos
sano.
El resultado es lo que vemos hoy en día: la raza humana abunda hasta hacerse
nada valiosa, realidad que permite su exterminio donde sea que haya
refugiados, fugitivos, hambrientos, débiles en una palabra, y la
indiferencia del hombre hacia el hombre crece hasta que el asesinato se haga
practica cotidiana y la esclavitud se haga universal y legal, días que no
están tan lejos como parece y que debemos al cretinismo de gobernantes
europeos y yanquis de la actualidad.
Pero habrá que decirlo: así como el europeo o el yanqui desean de los
refugiados del Tercer Mundo que se vayan al carajo, así también nosotros,
los hijos del Tercer Mundo, deseamos que los yanquis y los europeos se vayan
al carajo y nos dejen vivir en paz. Esta coincidencia puede ser un punto de
partida importante para aliviar los horrores de la migración.
Si en lugar de continuar las políticas genocidas de Bush & Cía que todo
Europa copia, McCain y Europa se empeñaran en apoyar a gobernantes que gozan
el apoyo de sus pueblos contra ese capitalismo brutal y ciego que acabará
entregando el mundo a China, si abandonaran su rapacidad de corsarios y
ladrones ancestrales para colaborar en la construcción de naciones posibles,
y si tal esfuerzo se hiciera evidente, las presiones de las migraciones
forzadas se reducirían milagrosamente y se alcanzaría un atisbo de paz en la
tierra. Será necesario, claro, acabar con los dictadores de África, Asia,
Perú y algún otro lugar, perdiendo algunos negocios.
Porque la verdad es que nadie prefiere vivir en tierra ajena, a nadie le
gusta hablar un idioma extranjero y nadie puede ser feliz bajo la
dominación, así sea paternal, de policías y políticos que expresan en cada
gesto su actitud de rechazo hacia los extraños y los prejuicios que
heredaron con su sangre porque sólo ayer eran macacos y primos de los de
otra piel.
Es decir, debería declararse como derecho universal el de vivir cada uno en
su propia tierra bajo un mínimo de garantías y sin sufrir las amenazas de
los capitanes de la industria y el comercio cuyo desprecio por la raza
humana nos ha traído a este triste día en que el hombre es, más que nunca,
lobo del hombre.
Pero la verdad es que la raza humana es marabunta, que esa marabunta devora
el planeta mientras el planeta agoniza y que cosecha guerras "mundiales"
quien siembra violencia para enriquecerse.
Verdad es que el ser humano actual, bestia mutante si alguna vez se dio
alguna, está desarrollando a velocidad extrema una indiferencia ciega y
helada por la suerte de sus hermanos hombres hasta alcanzar la hora en que
los yanquis no dan un centavo por los yanquis que mueren y sufren en Irak,
los europeos prefieren encerrarse en su concha de falsa "civilización" y
todos colaboran a la Madre Naturaleza en la tarea urgente de reducir la
población mundial hasta niveles tolerables que permitan una esperanza de
supervivencia a la especie.
Tras decirlo sólo me resta desearle un día pleno de paz y abundancia a mi
amable lector, con lo que pruebo que también los hijos del Tercer Mundo
podemos aprender el cinismo, la hipocresía y la ceguera de las naciones
"desarrolladas".
LQSomos. Arturo von Vacano. Mayo de 2008
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