La Calle |
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Huellas de la memoria Einstein y el enigma Durruti La muerte de Buenaventura Durruti continúa siendo un enigma histórico que nadie parece, dada la incomodidad que suscita el personaje, interesado en aclarar.
La reciente edición de La columna Durruti, necrológica escrita y leída en el entierro por Carl Einstein, critico de arte (descubridor de Picasso y el arte africano), sobrino de Albert Einstein y anarquista militante, combatiente en la propia columna con más de 50 años, nos devuelve al Durruti más solidario, al hombre que renunció a un cómodo puesto en el Comité Central de Milicias Antifascistas que detentaba el poder en Catalunya tras la derrota de la sublevación militar franquista, para formar la columna que llevó su nombre, encargada de recuperar la tierras de Aragón y materializar la revolución agraria pendiente a través de las colectivizaciones y la implantación del comunismo libertario. Con Zaragoza a la vista, aceptó, a petición del gobierno republicano, acudir con unos 1.800 hombres, de los que perdió más de un tercio, en defensa del Madrid cercado. Einstein descubre las claves del mensaje político de Durruti: “El fundamento de la columna es el compañerismo y la disciplina voluntaria” dice, y en otro pasaje “el soldado (profesional) obedece por miedo e inferioridad social” o, “el hecho de que exista la rebelión militar, demuestra el valor dudoso de la disciplina militar”. Posiciones antimilitaristas y colectivistas, solidaridad, exigencia de autocontrol… Valores, hoy derrotados por sus contravalores. Julio Acerete recoge los argumentos de Durruti sobre la autodisciplina: “Debemos buscar y encontrar nuevos conceptos: la solidaridad entre los hombres debe despertar la responsabilidad personal de cada individuo, a fin de que la disciplina pueda ser asumida como un acto de espontánea autodeterminación”. LQSomos. José Antonio Vidal Castaño. Agosto de 2007 |