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Año V. /

Huellas de la memoria

“Mi madre lavó el cadáver de Peset”

Estas son, exactamente, las palabras usadas por mi convecino Faustino Álvarez Torres, ex agente comercial y antiguo militante del PCE, hoy jubilado. La inesperada revelación vino a cuento de la noticia sobre el 66 aniversario del fusilamiento del ex rector Peset Aleixandre. “Parece, vino a decirme Faustino, que hoy se sabe todo sobre Peset, pero hay un detalle que pocos conocen” Si crees que puedes contármelo… y le animé a hacerlo. El poniente, en esos momentos, era más que una evidencia. Faustino prosiguió su narración, más o menos así:

-“Vivíamos en Paterna, enfrente de la farmacia La Estrella, en la calle Maestro Soler 2.
Mi madre se llamaba Celedonia Torre Ruiz y había nacido en Valdepeñas, justo en el año 1900… Mi madre digo, no había podido asistir a su marido… a mi padre, José Alvarez Romero, que fue fusilado por los franquistas a su vuelta a Valdepeñas desde el frente de Teruel… Mi padre tenía 40 años, y a mi madre le quedó clavada una espina muy grande por aquello.

-Mañana, le informó Amparo Devís, dueña de la funeraria que había enfrente de los cuarteles, traen a fusilar al doctor Peset. Necesitaré alguien que me ayude.

-Era el 23 de mayo del 41 y efectivamente al día siguiente por la tarde lo mataron. Mi madre se hizo cargo de lavar y asear el cadáver de aquella persona de bien y lo trató como si hubiese sido el de su hombre…”
El interés del episodio, disipó los efectos del poniente. Conocía la trayectoria militante de la familia de Faustino, sabía de sus avatares como víctimas de la represión franquista, pero no podía sospechar la existencia de esta pequeña y hermosa historia de fraternidad humana; de desinteresada solidaridad por compartir una causa, y pensé, entre perplejo y conmovido, que la causa debía haber sido muy grande, y mayor aún la fe, en ella, de las personas que la sostenían.

-¿Entonces tu familia, tu madre al menos, conoció a la familia del doctor Peset?

-“Yo entonces era un niño y solo recuerdo lo que mi madre contaba… No hubo relación con la familia del doctor. El cadáver quedó allí y luego se harían cargo sus familiares.
Mi madre lavó sus heridas, limpio el cuerpo con gran respeto por un hombre inocente, asesinado por defender sus ideas, que eran las nuestras… También me comentaron, de más mayor, que al doctor, lo había denunciado otro médico, Marco Merenciano, que envidiaba su puesto. Esto entonces era vox populi pero nadie se atrevía a decirlo en voz alta, ni ponerlo en un diario”…

El histórico suceso -¿cuántos de ellos quedarán en el desván de los recuerdos?- me hizo releer la nota final de Peset a sus hijos. Una rabia mal contenida me puso un nudo en la garganta. Ahora me era más difícil recorrer esas líneas con los ojos secos. No se si el ciudadano Peset fue consciente de que es una epístola moral también dirigida a nosotros, sus lectores: amor a los demás, respeto a uno mismo, sinceridad, ausencia de rencor… Un mensaje que me recuerda el de “Paz, piedad y perdón” que formulara el Presidente Azaña cuando la Republica, la suya y la nuestra, agonizaba. Gracias, Faustino, por dejarnos compartir tus recuerdos.

LQSomos. José Antonio Vidal. Agosto de 2007
”El Punt del País Valencia”


Anular las leyes franquistas
Peset fue dos veces condenado a muerte por Consejo de Guerra y procedimiento sumarísimo. Parece llegada la hora de reclamar la anulación de estos despropósitos del franquismo; así como la de retirar el nombre de su delator de una de nuestras calles