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Año V. /

Una opción personal: Perdonar pero no olvidar...

(“8 Jornadas Maquis: Crónica Rural de la Guerrilla Española”. Santa Cruz de Moya)

Y contar, y contar y también no poder perdonar, ni olvidar, una opción personal…que atañe a la memoria colectiva, a la transmisión de los hechos y las luchas de los pueblos, de las personas que dieron sus vidas por un mundo mejor. Que en un punto de este desenvolvimiento histórico tuvieron que optar, sin tiempo para la meditación y con opciones para las mentiras, por seguir creyendo en la libertad, la democracia y el reparto de las riquezas. La esperanza de poder cambiar sus vidas y “las de los otros”, aquellos que seguían con la memoria libre y la conducta retenida en decretos de autoridad para matar, ensombrecer, amoratar y borrar a la misma experiencia de vida.

Métodos de manipulación, censura y de propaganda masificada. No estaría demás recuperar los documentos y las técnicas utilizadas en la época de la posguerra española, en los medios de comunicación de masas: radio, periódicos, canciones, teatro, cine…para ocultar lo prohibido. Poner en circulación y exponer archivos sonoros y documentales del poder dictatorial para cambiar la versión de los hechos y establecer “lo establecido” con el golpe de estado Franquista y Falangista.

Guerrillero “Chaval”, José Manuel Montorio con la clarividencia de sus 86 años, sigue diciendo en el “XIX día del Guerrillero Antifranquista” en Santa Cruz de Moya, serranía de Cuenca: “Franco era el dictador y la Falange su aparato político”.

La trasmisión de los hechos acaecidos en los años oscuros, el lavado cuarentón de años de dictadura, las técnicas repetitivas del miedo a recordar esa igualdad de más de “los unos sobre los otros”.

El Franquismo cambio el relato de los hechos, imprimió enciclopedias, censuro palabras, sonidos, imágenes y expresiones de todo tipo que surgían de la resistencia esperanzada.

Cuarenta años de conmemoraciones para los que se alzaron como vencedores, exaltaciones de muertos por la patria, desfiles, cantos de gloria, cornetas y manos alzadas. Campamentos militarizados, misas, valles caídos, coronas laureadas, confesiones, calles y plazas, estatuas erguidas, filas y caras al sol. El todo uniformado de bandera una, una y una… patria grande, grande, grande…y con flores a maría, ría, ría…beatificaciones.

¿Quién puede resistir al paso de los años? ¿Quién la fuerza para seguir preguntando?

Tirarse al monte por “Sierra y Libertad” para encontrar senderos de trasmisión y reparación de tantas víctimas mancilladas: “mi padre no abandono a mi madre, lo mataron en una emboscada cuando yo tenía cinco meses” . La constancia de crecer en lo cierto, de ir cerrando tumbas y ladeando caminos del no contar y archivos bajo siete llaves. La retentiva del quién eres, entre el gesto adusto de la que te mece y las miradas esquivas del que se burla. El gen paterno que te busca porque alejarse de ti no puede y se adhiere a la tercera generación de lo suyo. El nieto renovado en energía que te hecha la mano al hombro y te lleva a la tumba abierta del abuelo que nunca abandono “la utopía”.

La clave de la claridad esta en las hogueras, los soles que muerden laderas, la mañana alumbrada del derecho a saber, el testigo que se pasa para abrir caminos de paz y recordar y contar y contar y perdonar o no perdonar…Opciones tan personales que se agrupan en resistencias heroicas y contienen la memoria de la historia más reciente de los pueblos de España.

LQSomos. Turón Valle. Octubre 2007
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