La Calle |
| Año V. / | |||||
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Huellas de la memoria Valencia bajo las bombas La Guerra Civil española posee el infamante record de ser la primera en la que se efectuaron bombardeos sobre las ciudades con el criminal propósito de “dañar la moral del enemigo” y quebrar su capacidad de resistencia; es decir, convirtió escuelas, hospitales, bibliotecas, museos, albergues infantiles, barrios enteros… en objetivos militares. Los bombardeos sobre Madrid en noviembre de 1936, y sobre Guernica en abril de 1937, perpetrados por aparatos de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, son considerados los paradigmas mundiales de este salto cualitativo hacia el horror. El puerto y la ciudad de Valencia fueron importantes objetivos a bombardear para el mando franquista, particularmente desde que Valencia ostentó la capitalidad republicana. Los poblados marítimos del Grao y Cabañal, así como zonas del centro urbano, sufrieron un duro castigo como revelan testimonios, fotos, informes, carteles y crónicas periodísticas. La ciudad se pobló de refugios, y el espíritu de las gentes de una mezcla de sorpresa y desconfianza, de temor y deseos de venganza. Buena muestra de sorpresa y terror fue lo ocurrido a las diez menos cuarto de la noche del 14 de febrero de 1937. El crucero italiano, Duca d’Aosta, al mando del capitán de navío Alberto Da Zara, con luces apagadas y equipo de camuflaje, se acercó a 6 kilómetros de la costa y disparó, en 8 interminables minutos, 125 proyectiles sobre el puerto y la ciudad de Valencia. Algunas bombas llegaron hasta el Hospital Provincial y otros puntos del centro de la ciudad. Las autoridades republicanas reconocieron 25 muertos, varios heridos y grandes pérdidas materiales. Una salva del cañonero Laya logró alcanzar al buque agresor, pero no impedir que éste lograra huir, tras una cortina de humo, hasta llegar a su base italiana en La Spezia. El mando republicano atribuyó este acto de piratería al crucero Canarias y solo tras ser levantado el secreto oficial, pasados 50 años, se identificó al asaltante nocturno. No obstante, el Canarias y el Baleares (hundido después por la flota republicana) participaron en otros ataques a los astilleros del Grao. Valencia pasó a ser la ciudad más bombardeada del litoral levantino, aunque Alicante registró mayores bajas, y tras ellas: Sagunto, Gandia, Xàtiva, Alcoy, Silla, Alcira, Cullera, Denia, Castellón, Benicàssim, Villajoyosa… que sufrieron el intermitente bombardeo aéreo de sus puertos, fábricas, estaciones… a manos de los rápidos y eficaces Savoias de la aviación legionaria italiana. Los S-81 atacaban de noche y los S-79 lo hacían de día, y en medida algo menor, los hidroaviones de la Legión Cóndor y aparatos rebeldes. Los ataques aéreos se intensificaron sobre Valencia en el mes de mayo del 37, alcanzando máxima intensidad a partir del día 15, jornada aciaga que dejó 33 muertos y de la que disponemos de un emotivo relato del Presidente Azaña, que al final del mismo reflexiona, impotente, ante la “necesidad” de las represalias. Tan solo 24 horas antes Franco había dispuesto que se intensificaran las acciones aéreas sobre el puerto de Valencia y la carretera Castellón-Valencia. Así de cruel. LQSomos. José Antonio Vidal Castaño. Agosto de 2007 |