|
La Calle
|
| Año V. / | |||||
|
Conferencia Episcopal Española: Madrid, 23 de Junio de 2007, Solsticio de Verano.- Estamos en tiempos de hogueras, de paganas piras donde en muchas plazas y chaflanes se abandonan al fuego muebles viejos, trastos y cachivaches, cuya compañía se nos antoja obsoleta en el diseño doméstico que nos hacemos, a un año vista, hasta el próximo solsticio de verano. Pólvora, petardos y cohetes, explotan sin aviso previo, cuando no taponazos de cava en terrazas, plazas o chaflanes, como afirmando que la fotosístesis otra vez ha verdeado los campos. Estrógenos y tostesterona nos burbujean la sangre, nos ponen eróticos y divertidos.
Aparecen con sus amenazas en rueda de prensa, cuando menos lo esperamos: Martínez Camino ha convocado una rueda de prensa para decir qué es el Ministerio de Educación, que quién es la Excma. Sra. Dª Mercedes Cabrera, Ministra de Educación, para consensuar con todos los estamentos del Sistema Educativo una Ley de Educación. Increíble, pero cierto. A los desprecios, ningunéos y proclamas a que nos tienen acostumbrados –que no sumisos- han hecho un llamamiento a toda la sociedad para que objeten contra la Ley de Educación aprobada en el Congreso de los Diputados, sede de nuestra Soberanía, coincidiendo con la aparición de un coche cargado con ciento cincuenta kilos de explosivos, cables y detonadores, en una de las ciudades donde el partido católico ha perdido la alcaldía: Huelva. Debería realizar una nueva síntesis integrando algunas de las aspiraciones, de la sociedad laica de hoy, arrojando al fuego purificador, llamamientos a la objeción y a la beligerancia que, desde la sociedad civil laica, se contemplan como la decadencia de unos clérigos que se han quedado sin argumentos, ante el juicio de las urnas del pasado día 27 de Mayo, donde sus enviados católicos en Ayuntamientos y Comunidades, el PP, han perdido la hegemonía en diversas capitales de Andalucía, Castilla y León, Galicia, Baleares, etc. La inadecuación de la Conferencia Episcopal Española a las Leyes que aprueba el Congreso de los Diputados, -que son de obligado cumplimiento para todos, ciudadanos o creyentes- a los valores humanos cívicos, a las costumbres, las artes y las ciencias de la sociedad civil española, catalana, vasca y gallega de hoy, denotan una ausencia total de amor fraterno, de respeto a la ciudadanía y a los representantes que elige cada cuatro años. Pero las mañas diplomáticas de que hizo gala al integrar multitud de costumbres y ritos paganos en el culto cristiano, entre los siglos III y V. LQSomos. Elisa Serna. Junio de 2007 |