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Año V. /

Cuanto más alto sube el mono, más claro se le ve el culo

Argentina… El panorama se diluye a medida que pasan las horas, con lo cual se pueden ver mejor las formas, los contornos, los fondos.

Aspectos estos que, en perspectiva, cobran otras dimensiones.

Porque la realidad siempre es más compleja que cualquier forma cercana, el entramado se ve desde un punto y hay que ir leyéndolo en su extensión. Y  hay que mirar la perspectiva sin  olvidar trayectorias ni pasados, porque el pasado que todos vivimos y nos involucra, tiene un peso ineludible.   Y la memoria no puede ser banalizada con olvidos.   

En primer lugar,  ese “presente griego”, este troyano que, si bien no  venía oculto en una fórmula presidencial, puso su mejor cara-de-nada , recibió los votos (que hoy supone propios, pero que le llegaron “de arriba” porque la que los ganó fue Cristina Fernández y ahora habla de su “legitimidad”), que es un pseudo  funcional  político al que lo único que le  tiene que quedar claro es que la legitimidad pasa por otro lado, y en su caso queda… por los lagos de Palermo.  

Gracias Cobos. Pero ¿Quiénes  se benefician del  NO de Cobos, del NO de 36 Senadores?    Antes hubiéramos hablado de establishment,  de la oligarquía y el capital monopólico imperialista. Hoy también, aunque muchos prefirieron vaciarle el contenido a estas palabras. Porque, por los años, a pesar de que el “antes” arranca en 1955, año desde el cual de distintas formas se vino intentando abrir la puerta a los intereses económicos transnacionales. Al principio con poca suerte para ellos,  como el fracasado intento de Adalbert Krieger Vasena. Pero si hasta ahí no se resolvió la situación de la hegemonía externa, llegó al ministerio de Economía José Alfredo Martínez de Hoz -siguiendo a Juan Carlos Portantiero- y cumplió el mandato con total éxito,  no sólo les abrió  la puerta sino que les puso  alfombra para que entraran los capitales-hienas con los cuales se comenzó la destrucción del aparato productivo nacional. Ese mismo aparato producto que terminó de refundir un por entonces presidente,    que coherentemente con su ideología neoliberal sigue perjudicando al pueblo argentino. Antes con las medidas  con las que desató el vaciamiento económico de la Argentina, el vaciamiento cultural, educativo, laboral, judicial, sanitario, etc. y hoy desde el senado.

Son algunas de  las cuñas que insertaron los intereses extranjeros   utilizando a  los sectores cipayos.  Siempre encontraron algún funcionario-mercenario-a-sueldo para que les hiciera los mandados. Algunos abriendo las importaciones,  otros privatizándoles empresas del Estado, o mas recientemente  como legisladores funcionales a proyectos externos.  Por eso, cuando hablan de “Patria” o “democracia” se establece una polisemia que algunos no advirtieron pero que hay que instalar como tema: ¿a qué patria aluden cuando la nombran? ¿Por qué se arrogan la propiedad privada de la patria y de la democracia? Los que ingenuamente consumen horas de mensajes mediáticos no advierten este hecho porque, convenientemente, fueron  tapados por las hojas de los diarios o las imágenes de los canales o los ruidos de las radios que colaboraron a la desinformación general.

Por eso, los festejos de la Sociedad Rural después de  escuchar el NO de COBOS.  Fue como ganar el Mundial de la Soja. Tratándose de  una entidad que viene   “cogobernado” el país desde la consolidación de su perfil agro-exportador (y nada mas cabría recordar o ver,  y para ello  los invito a confirmarlo mirando  “La República Perdida II”) cómo, cada nuevo presidente -desde Yrigoyen hasta de la Rúa-,  se paseó por el centro del predio de la entidad, recibiendo el aplauso legitimador de la oligarquía reunida en advertencia.

En advertencia:   mostrando quiénes son y qué quieren. En advertencia al nuevo gobernante,  sobre cuáles eran/son  los espacios ya “marcados” y, por lo tanto, intocables.  Por eso, no sólo los festejos sino las advertencias vertidas antes y durante el tiempo en que se desarrolló el conflicto de intereses que profundizó, sin dudas, el conflicto de clases y alarmó profundamente a los-cipayos –correveidiles-impresentables.

Pues, cuando se piensa en qué tipo de sociedad es la que se busca construir se lo piensa desde instancias de poder.  Lo que el poder ha ido agregando, con algunas pocas excepciones en que fue inclusivo para los sectores trabajadores, el resto fue marcadamente favorable para los sectores altos de la sociedad que tiraba  algunas migajas para  mantener el “ejército de desarrapados”. 

En cambio,  cada vez que se ha pensado en serio en ponerse a trabajar para darle al país un proyecto un perfil  inclusivo, han sucedido situaciones derivadas de los que no gustan mirarse en ese espejo.  Un espejo que les devuelve una imagen que rechazan.  La imagen sólo les sirve si lo que ven  es funcional a sus intereses -de momento o  DE CLASE-. Un proyecto de inclusión que toque o modifique  su situación implica despertar la revancha oligárquica, la cual  ha venido frenando  la instauración de una política económica que privilegie la industrialización y la inclusión, y ha trabajado por abortar las políticas de desarrollo industrial,  de manera constante.

Los nuevos patrones de acumulación sojeros,  privilegiados por estos sectores dominantes (externos y cipayos) a los que beneficia, llevaron incluso a plantear a Buzzi que el matrimonio Kirchner “es un obstáculo para el crecimiento del país”(ver http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/05/30/noticia_5451.html), palabras  de efecto disciplinario y cuya meta-lectura da terror. Porque fueron pronunciadas desde  los sectores que, cuando  vieron como amenaza a su posición de privilegio social la movilización popular algunas décadas atrás, no dudaron en plantearlo como una cuestión de “seguridad” y apoyaron golpes de Estado, cuando no denunciaron para su secuestro a tantos trabajadores.  Así como ahora  se movilizaron para defender un modelo estatal y social para nada inclusivo, que fue  instalado desde el siglo XIX en Argentina, y que generó un modelo de cuello angosto por el que pasan sólo algunos, el resto queda “afuera”.   

Lo que cada tanto se da son   algunas alianzas –perdurables o  transitorias. Las primeras de clase, las segundas sólo de intereses, que  han incluido a sectores impensados (e “Impensantes”) del que resulta un imposible análisis clasista, o lumpen-clasista (si existiera). Alianzas oportunistas, interesadas, traidoras, ubicuas… de los que “hoy estamos aquí pero mañana tal vez allí”.  

Y en estas lides de la  traición,  algunos son ya bien conocidos. A otros, en cambio,  como en aquella película dice  el personaje que encarna Federico Luppi, les pasa que: “cuanto mas alto sube el mono, mas claro se le ve el culo”. Es decir, que se van mostrando de a poco, porque, en el fondo son tan cobardes que se avergüenzan hasta de lo que son: traidores y cobardes. Por eso se explica que,  “ante la historia” se justifican y, encima… ¡piden perdón!

LQSomos Mónica Oporto. Julio de 2008
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