| El "sentido común" y las "ONGs"
La proliferación de blogs y páginas Web, donde los autores exponen sinceramente sus puntos de vista y sus percepciones sobre la realidad, pone al descubierto que muchas personas progresistas y con sentimientos humanistas, han quedado atrapadas por los mensajes y propuestas de fundaciones y ”ONGs “supuestamente "independientes".
Si bien la independencia y la neutralidad de estas organizaciones se da por supuesto, una parte numerosa de ellas –y de manera muy espacial las más influyentes- están patrocinadas por empresas y gobiernos que a la vez controlan los principales medios de comunicación. Al proporcionarles financiación, los grupos de poder pueden llegar a través suyo a una gran parte de la comunidad progresista, transmitiéndole aquellos mensajes que favorecen a sus intereses o que en todo caso no los perjudican. De este modo, son estos grupos de poder quienes deciden cuando, como y contra quienes nos debemos posicionar y movilizar.
Algunas ONGs, se presentan con el estandarte de la libertad de expresión, reclamándola, sobre todo a los países del Tercer Mundo. Pero a la vez se autocensuran, para no perder la financiación. Por esto, sus márgenes de actuación y la capacidad para establecer un programa propio son muy limitados. De hecho, se encuentran en una situación similar a la de algunos periodistas a los cuales los editores les indican lo que han de escribir y cuando deben hacerlo.
Detrás del progresismo aparente de muchas fundaciones y ONGs, también se esconden mensajes que pretenden desmovilizar y despolitizar a los activistas de izquierda: sostienen que el mundo se puede cambiar sin modificar las relaciones de poder, y detestan a las organizaciones políticas que en el pasado tuvieron éxito en la defensa de la clase obrera y en las luchas de liberación nacional presentándolas como indeseables. En cuanto a las formas de actuación, consideran que estas se deben limitar a las de carácter no violento y a la acción directa. De este modo, consiguen que la lucha pierda todo su contenido emancipador y clasista.
Estas opiniones y maneras de comportarse son, desde luego, mucho más agradables a la clase dominante que las de aquellos que ponen al descubierto la explotación capitalista, tanto en el centro como en la periferia, y avalan las formas de organización y de lucha que han demostrado ser válidas para acabar con la hegemonía de los poderosos.
Todo esto es posible por que hay una pequeña minoría que, al poseer los principales recursos productivos, tiene un virtual monopolio que le permito definir el “sentido común” de la época, no sólo en términos generales, sino incluso dentro de la izquierda, organizándola en plataformas dónde sólo se transmiten aquellas opiniones y valores que esta minoría considera deseables.
Y este “sentido común” construido por los poderosos ha arraigado tanto que muchos de los mensajes de las ONGs y sus formas de actuación se han instalado en las organizaciones políticas de izquierda. La influencia ha sido tan grande que algunas incluso imitan sus consignas y su estética. De este modo, quedan momentáneamente inhabilitadas para llevar a cabo una verdadera actuación para desguazar la hegemonía de la actual clase dominante.
LQSomos. Antoni Puig Solé. Abril de 2008
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