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La Calle
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| Año V. / | |||||
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España: Inmigrantes rotos Estamos en plena campaña electoral y, entre el alud de promesas y propuestas con las que los políticos nos ensucian los oídos y la inteligencia, destaca por su virulencia y carga xenófoba, la referente a la inmigración. Desde el “esto es una avalancha” hasta el “aquí no cabemos todos” pasando por el “vienen a imponernos su cultura” o el “con los inmigrantes ha crecido la delincuencia”, el mensaje que más profundamente está calando a pie de calle es el injusto “vienen a quitarnos el trabajo”. Estos “demócratas” de, por mucho que les fastidie, “sangre roja y corazón a la izquierda”, se olvidaron (les interesa no remover mucho la historia no vaya a suceder que se llenen de mierda) que su “papá putativo” fue el cruel responsable de otra “llegada a mansalva” de españoles, canarios, etc. a países que los acogieron con los brazos abiertos y donde nunca fueron considerados extranjeros; iban sin papeles, sin contrato de trabajo y sin “regularizar”; la única documentación que portaban estaba escrita en sus rostros: miedo, hambre, angustia, soledad y desesperación. Lo mismo que traen en sus caras “nuestros inmigrantes”. En sus maltrechas maletas de madera o de cartón piedra guardaban la esperanza y la ilusión de poder trabajar y comenzar una nueva vida. Lo mismo que guardan “nuestros inmigrantes” en sus mochilas. Tantas y tan injustas son las proclamas catastrofistas que gritan desde la extrema derecha los herederos de Franco, con el tímido asentimiento y silencio cómplice de los mal llamados socialistas (si Pablo Iglesias levantara la cabeza…), que acaban por calar en el ciudadano de a pie creándoles una conciencia xenófoba y racista. Hasta el punto de que los problemas de paro y crisis económica que sufre ese ciudadano los achaca directamente a los inmigrantes y no a la mala gestión económica del gobierno de turno, a la política usurera de los empresarios ni a la complicidad vergonzosa de los sindicatos. Vienen a quitarnos el puesto de trabajo” se oye decir en las calles a personas que, si bien es posible que se encuentren en paro, no serían capaces de realizar las tareas que realizan los inmigrantes ni de soportar las condiciones de esclavitud que ellos soportan. Estas condiciones de trabajo se dan en muchas comunidades autónomas y en otras actividades pero, como ejemplo, quiero comentar un caso sangrante en Gran Canaria y que conozco muy de cerca. ¿A quien le está quitando el puesto de trabajo esta inmigrante argentina? ¿Qué trabajador/a autóctono aceptaría esos empleos? ¿A qué se ve obligada la trabajadora si tiene que pensar en los tres hijos pequeños, en pagar el alquiler de su vivienda y en enviar algo de dinero a la familia que dejó en Argentina? Por cierto a esta mujer la contrataba para esos “menesteres” una cosa muy parecida a las ETTs (Empresa de Trabajo Temporal) sin domicilio social declarado, sin entidad jurídica conocida y que abona los miserables salarios que adeuda con cheques sin fondo (soy testigo de ello). Este caso concreto se puede generalizar a muchas otras actividades como la construcción o la hostelería. Empresarios piratas que contratan inmigrantes sin “regularizar”, sin hacerles contrato de trabajo, sin darles de alta en la Seguridad Social, sin permitirles ponerse enfermos porque van a la calle, etc. La pregunta es la siguiente: ¿quien roba a quien? Un inmigrante no roba ningún puesto de trabajo. La necesidad lo apremia. Pero estos empleadores sin escrúpulos no solamente roban al trabajador dinero y dignidad sino que también roban al Estado, defraudan a Hacienda y roban a otros honrados empresarios del ramo al establecer esa competencia ilegal y desleal en cuanto a la mano de obra. Claro, dirán algunos; los inmigrantes no denuncian esa situación y nadie se entera. Pero el control y fiscalidad, la denuncia de esas prácticas lo deben realizar las instituciones pertinentes; los inmigrantes ya tienen bastante con su miedo a destacarse por la posible expulsión. Y tienen bastante con dejarse robar, sin protestar, cuando caen en manos de estos pistoleros si quieren llevar las migajas de su sueldo a sus familias. Pregunta idiota que se me ocurre esta semana. Si gana Rajoy las elecciones… ¿organizará contra los inmigrantes otra “Noche de los cristales rotos” como la organizada por los nazis en Alemania hace 70 años? Ya se sabe… si cogen miedo, pues eso. Más artículos del autor ¡Están en campaña electoral!: |