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Argentina. Sobre el aborto
A propósito de los dos casos de violaciones a mujeres con retraso mental que quedaron embarazadas, el debate posterior de esta sociedad pacata, hipócrita, medrosa, pero sobre todo hipócrita que esconde sus suciedades y las pasa por áureas virtudes, que prefiere antes que la interrupción de un embarazo a mujeres practicando un aborto en condiciones de higiene mas que dudosas, o a niños que vienen al mundo a carecer de todo. Esto generó tremendo debate y las organiaciones tipo "dios patria y propiedad" o "dios es vida" y otras por el estilo, salieron a hacerle la campaña de recordatorio (que más fue de amenazas) a los médicos que pudieran practicar el aborto que la justicia había permitido. Por suerte los médicos comprendieron la coyuntura histórica y lo realizaron en ambos casos y no se dejaron amedrentar por estas agrupaciones, dieron un paso histórico diría yo. Qué paradójico, los que defienden las libertades individuales (que incluyen por ejemplo la posibilidad del consumo de drogas si es privado y para uso personal) que incluso hasta practicaron alguna vez algún aborto, pero claro, en clínicas o sanatorios carísimos y donde nadie (ni siquiera ese dios en el nombre del cual protestan) se habría enterado, ponen el grito en el cielo y en el suelo para "salvar la vida" e, incluso, apelan a principios constitucionales y del derecho natural. Cuánta hipocresía. La Biblia contra el calefón, dijo Discépolo...
LQS. Mónica Oporto . Septiembre de 2006
Buenos Aires
El cuerpo de la mujer
Hay instituciones históricamente manejadas por hombres que siempre han decidido, y siguen decidiendo, sobre el cuerpo de la mujer.
Hay culturas lejanas que se apropian del cuerpo femenino y ejecutan la escisión, la mutilación sexual femenina.
Hay hombres que, de pronto, se adueñan del cuerpo de una mujer al azar, y a la fuerza, y a escondidas, y deciden qué hacer con él un rato.
Hay incluso padres, padrastros, tíos, que deciden qué hacer con el cuerpo de una mujer por un rato.
Hay jueces y juezas que dictaminan qué es lo que tiene que hacer una mujer con su propio cuerpo.
Hay liberales que defienden a ultranza las libertades individuales, pero censuran la libertad individual de la mujer para decidir qué quiere hacer con su cuerpo, un cuerpo que no es propiedad privada de ellos.
Hay opinólogos que opinan sobre qué debe hacer una mujer con un cuerpo, que es el suyo.
Hay una tradición que determina qué debe hacer con su cuerpo una mujer y que no se inmiscuye en lo que el hombre haga con el suyo. Y si es mucho lo queéste hace, en todo caso será llamado ganador, playboy, tigre. Si lo hiciera una mujer sería ligera, indecente, descocada y otros adjetivos que ni siquiera se pueden decir porque son malas palabras.
Hay asociaciones y ligas constituidas para regular lo que una mujer desee hacer con su cuerpo.
Hay modas impuestas por el mercado que decretan cómo tiene que ser el cuerpo de la mujer.
Hay demoras que demoran decisiones sobre el cuerpo de la mujer.
Hay mujeres con pancartas que exigen que otra mujer no pueda decidir sobre su propio cuerpo.
Hay dos chicas que nunca decidieron tener relaciones sexuales, ni tener un hijo.
Pero alguien decidió por ellas que tuvieran relaciones sexuales.
Después, alguien decidió que tuvieran el hijo, pues mucho antes alguien había decidido que el cuerpo de la mujer no fuera propiedad de ella, sino de ciertas instituciones (históricamente manejadas por hombres) que luego fueron tejiendo una cultura en la que el cuerpo de la mujer no es de ella, sino de las legislaciones, de los opinólogos, de las pancartas, de las asociaciones, de las juezas, de las ligas, de la tradición, de los otros.
Hay dos chicas y cientos de chicas y cientos de mujeres que si toman una dolorosa decisión sobre su cuerpo, el de ellas, su propio cuerpo, resulta que están cometiendo un delito.
El cuerpo de la mujer es el pecado; la dolorosa decisión de una mujer sobre qué hacer con su cuerpo es pecado.
El cuerpo de la mujer está legislado. La dolorosa decisión de una mujer sobre qué hacer con su cuerpo es ilegal.
Es ilegal en algunos países, y en otros no.
Vaya a saber uno qué legislación hay en el cielo.
Vaya a saber uno por qué todos podemos decidir sobre el cuerpo de una mujer.
Vaya a saber uno cómo sería el mundo si el hijo de Dios hubiera sido una mujer.
Por Mex Urtizberea.
Zaffaroni: "En la Argentina el aborto es el de la miseria"
El juez de la Corte llamó a debatir el tema seriamente
LA PLATA.- "El aborto que hay en la Argentina es el aborto de la miseria, no es el aborto de la incomodidad de la clase media, de las que tienen dos hijos y no quieren tener más." La frase fue pronunciada ayer por el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Eugenio Zaffaroni, que, aunque no se mostró inclinado hacia la legalización de esa práctica, abogó por "una política de Estado" que afronte el problema y consideró que la legislación penal en la materia está "lejos de la realidad".
"El aborto no está despenalizado en ningún país del mundo; a ningún país se le ocurrió interrumpir un embarazo de ocho meses", dijo Zaffaroni antes de participar de una jornada sobre políticas públicas en materia de drogas realizada ayer en la Legislatura bonaerense (sobre lo que se informa en la página 15). Pero también señaló que existen casos en los que la decisión de abortar está "motivada" y que el tema es objeto de largo debate en el mundo.
Las declaraciones del ministro de la Corte tuvieron lugar pocos días después de que dos jóvenes discapacitadas mentales, una en Buenos Aires y otra en Mendoza, fueran autorizadas por la Justicia a abortar, luego de haber quedado embarazadas como producto de sendas violaciones. Y también, en medio de un proyecto de modificación del Código Penal para el que se debate la posible despenalización del aborto en los tres primeros meses de gestación.
"Los fetos no son de papel"
El magistrado señaló que "la sanción penal no ha servido para controlar el fenómeno del aborto: eso está claro y lo puede ver cualquiera". Y destacó que no es la Justicia la que debe luchar contra ese fenómeno. "Los fetos no son de papel. No es que si los pongo en el Código [Penal] aparecen y si los saco desaparecen. La ley penal no es una política antiaborto y, lamentablemente, nunca hubo una política antiaborto en la Argentina", agregó.
El juez destacó que la pérdida del tipo legal del infanticidio, hoy considerado simplemente un homicidio, oculta un fenómeno que en la Argentina tiene características masivas.
"Tenemos millones de abortos en la Argentina y tenemos que tratar [de que bajen] a cientos de miles o decenas de miles. Y no es el aborto de los países europeos, el de las chicas que no quieren tener más de uno o dos hijos. Es el aborto de la miseria, el practicado en condiciones antihigiénicas, que produce septisemias, que produce muertes", dijo Zaffaroni. "Hay partos inducidos en el baño, hay mujeres que tiran a sus hijos en un pozo ciego. Nosotros legislamos desde Buenos Aires y no tenemos en cuenta estas cosas que suceden en el interior del país. Nos estamos saliendo de la realidad."
Por Jorge Garaventa
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