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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Spain: política “saboria” Y es que esta derecha, tan española cañí, (tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando) nunca dejará de sorprendernos; y eso que ya deberíamos estar acostumbrados a sus flagelos políticos. Uno… bueno, pues ya no sabe si esta gente es de derechas por la escasez de neuronas o porque las que tienen están hibernadas en algún bidón radioactivo. En cualquier caso, no se les puede negar un ligero toque de humor negro (para Rajoy ya es un excelente mérito) cuando, en esta precampaña electoral, se ponen tan serios para anunciar al pueblo español y colonias que ellos tienen todas las soluciones a los graves problemas que sufrimos por estas latitudes ibérico-africanas, fundamentalmente el problema de la inmigración. Pues si, ustedes lo adivinaron; estamos hablando del hediondo “Contrato de Integración” que estos sicarios del neo fascismo han alumbrado con más placer que dolor si logran (des)gobernar en la próxima legislatura. Higiene. Los inmigrantes deben cumplir fielmente con las ordenanzas municipales en este asunto. Es decir, que tienen que estar en permanente “estado de revista” so pena de ser sancionados por la autoridad competente si ésta observa una mancha de café en la camisa. Es obligatorio ir bien aseados (no se especifica si con jabón lagarto u otro), bien peinados (los calvos deben lucir brillo en sus calvas), tener la dentadura en constante sonrisa “profidén”, zapatos pulcramente lustrados (no se admiten cholas ni babuchas), pantalones de pinzas y camisa sport abotonada hasta el cuello. La uñas de las manos “sucias de la miseria” (Mario Benedetti) deben lucir muy cortitas. Si tienen problemas de olor en los pies están obligados a lavarlos cada noche con lejía y agua caliente, así como poner un poco de bicarbonato en los zapatos (no se sugiere eso del “ácido bórico” por aquello de las connotaciones terroristas). Cumplir con las leyes. Los inmigrantes no pueden saltarse las leyes a la “torera” ya que sólo son gente de tercera categoría. Vamos, que ir por los pueblos de “la sacrosanta España” y colonias emulando a “El Solitario”, “El Pocero”, Javier de la Rosa, Mario Conde, El Dioni, Jesús Gil, Julián Muñoz, Toñi Torres (chorizos patrios); pederastas varios, especuladores más, maltratadotes a miles, etc. no les está permitido pues ni son españoles ni tienen inmunidad parlamentaria. Si los nuevos los vecinos piden ayuda en Andalucía, los originarios del Magreb lo tienen más fácil por aquello de la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba; pero están obligados a saber qué es una guitarra, una seguidilla, una taranta, una solea, una bulería, un fandango o una sevillana. Deben comer gazpacho, migas, pescaitos, camarones y salmorejo. También están obligados a comprender y comunicarse con expresiones como quillo, pisha, cohones, leshe, malaje, ozú, cara cartón, etc. Estas últimas costumbres pueden ser aplicables para Extremadura con la excepción del jamón “pata negra” y conocer qué cosa son las bellotas. En la Costa Levantina es necesario que los inmigrantes amen y se integren en las Fallas de Valencia, las fiestas de Moros y Cristianos (donde siempre vencen los cristianos para “escarnio” de los moros); deben consumir agua de Valencia (con su borrachera incluida), la paella y la fideua así emocionarse con la banda de música de Liria. Es importante bañarse en sus playas y ejercer de “chulo de playa” a lo Alfredo Landa en sus películas. En Cataluña (nada de Catalunya…) los inmigrantes están obligados a saber bailar la Sardana, emocionarse con las Coblas y participar en los Castillets; a comer “pa amb tomaca”, butifarra de Tarradellas y a saber decir “collons”, fill de put, noi, noia, tancat, treball, charnego, etc. Es decir, deben olvidar su lengua materna y asumir la catalana y la española. Nos dejamos en el tintero cómo podría ser la “integración” o el respeto de las costumbres por parte de los inmigrantes en otras comunidades autónomas como País Vasco, Galicia, Asturias, Ceuta y Melilla, etc. pero vamos a dejarlo así porque para muestra de la imbecilidad de estos políticos ´saboríos´ ya tenemos bastante. Flaca memoria histórica la de estos elementos amamantados en la amarga teta del franquismo, que se olvidaron de los millones de españoles que tuvieron que emigrar desnudos sin que en ningún lugar les pidieran las estupideces e incoherencias que ahora ellos exigen. Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: El ínclito Zaplana dijo hace unos días en su precampaña por canarias, que sería un “ministro canario”; si yo le digo a ese elemento “machango o tolete”, ¿se enfadaría o pondría sonrisa bobalicona? Pues eso… LQSomos. Agustín Mora. Febrero de 2008 |