|
La Calle
|
| Año V. / | |||||
|
Tibet: el paraíso feudal (II) La pasada semana hablábamos de que Tibet fue un paraíso feudal con su “Señor” a la cabeza, “Señor” que ahora vive un exilio de “paraíso” rodeado de todo lo que cualquier “Señor feudal” envidiaría, más que nada por los tiempos actuales, donde el feudalismo, se dice, fue abolido.
Es posible que el pueblo tibetano sea un poco masoquista y estén luchando por volver a un pasado de esclavitud y oprobio.
A este panorama desolador que nos pinta Jose A. Egido, se contrapone el que comenzó a partir del año 1959. Los tibetanos comenzaron a trabajar por un sueldo; los jóvenes comenzaron a estudiar en Institutos para Minorías Nacionales en ciudades chinas; comenzaron a CONOCER elementos básicos que a nosotros nos produce risa como son el té o los fósforos; se abrieron los primeros telégrafos, emisoras e imprentas, etc. Pero eso era demasiada modernidad para un pueblo que estaba acostumbrado a bajar la cabeza ante sus amos. Las cosas no podían seguir para el “divino Dalai” y sus “señores feudales”. Se hacía necesario poner remedio a tanto libertinaje. Organizan rebeliones armadas (menos mal que practican la no violencia) en 1956 y en 1959, con el apoyo ciego de la CIA, se enfrentan al Ejército Popular de Liberación y son derrotados. (En esas luchas no iban armados de palos como ahora nos hacen ver por TV. Llevaban moderno armamento suministrado desde aviones C-130 de los EE.UU). El Dalai Lama tiene marchar al exilio dorado siendo acompañado por un séquito de, según nos cuenta Egido, 13.000 personajes del alto clero y la nobleza, siervos, guardias armados (¿para qué querrá las armas un Premio Nóbel de la Paz?) y una gran caravana de mulas cargadas de riquezas. Vaya, vaya… con el Dalai Lama que no está “interesado en lo material…” Pues en estas circunstancias huye este “personaje divino” que enseguida entra a formar parte de los “trabajadores” de la CIA (1964) con el modesto sueldo de 1,7 millones de dólares al año para su Gobierno y otros 180.000 dólares para que él pudiera llevar las túnicas al tinte. Eso si, le dan Premio Nóbel de la Paz, como a HenryKissinger; apoya con vehemencia la guerra de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 y, en ese mismo año, como otra muestra más de su “no violencia”, se opone públicamente al procesamiento de Augusto Pinochet. Es muy interesante la lectura completa del análisis que sobre Tibet, realiza José Antonio Egido. Al menos tenemos otra visión de una realidad que nos duele a todos. Pero que no nos vengan los manipuladores de siempre contándonos eso de comunista malo y Dalai Lama, bueno. Tibet era en tiempos del Lama, tal y como hemos contado brevemente. Egido, tuvo la paciencia de documentarse muy bien y nos ofrece todas sus fuentes. Aquí les dejo el enlace: http://www.nodo50.org/ceprid/territorios/asia/asia26.htm LQSomos. Agustín Mora. Abril de 2008 |