Baseotto: La ira de Dios

Monseñor Antonio Baseotto (un ya lamentablemente famoso por estas horas HOMO NO SAPIENS) dijo que había que tirar al Ministro de Salud del gobierno de Kircher, porque no concuerda en su postura con respeto al tema del aborto.

La expresión tan contundente y completa decía que debía ser tirado al mar con una piedra atada al cuello, en obvia alusión a la época en que BaSSeotto estaría acostumbrado a impartir perdones a quienes daban la "solución final" tantos detenidos-desaparecidos.

BaSSeotto se manifestaba así con un claro y abierto nazismo, y también dejaba en claro su conocimiento de los hechos que forman par-te de la historia negra de Argentina durante la última dictadura militar (1976-1983).

Frente a esta barbaridad, a esta manifestación de terrorismo reli-gioso, los Monseñores de mi país no dijeron ni Pío. Silencio corporativo, cómplice, sugerente. Uno de los que desestimó públicamente, en una entrevista para el canal de cable TN, cualquier crítica a lo dicho por BaSSeoto fue el vocero de la iglesia Jorge Oesterheld para quien BaS-Seotto "no quiso decir lo que dijo". Caramba, entonces, siguiendo este razonamiento podríamos inferir que los detenidos-desaparecidos y su final no fueron lo que parece que fueron sino que resultan el producto de una mala interpretación de los hechos de aquella década.

Mientras que el gobierno tomó una resolución clara y concreta: declarar vacante la Oficina Castrense y desconocer como funcionario público al Obispo Antonio Baseotto, además de instruir a la embajada ante el Vaticano para que reclame a la secretaría de Estado por las "inadmisibles irregularidades" cometidas en el trámite de la cuestión por el Nuncio Adriano Bernardini -directiva que fue comunicada en forma telefónica al embajador Carlos Custer por el canciller Rafael Bielsa-, la Conferencia Episcopal se pronunció culpando al Gobierno de "imprudencia", de tomar decisiones "apresuradas y unilaterales" e incluso de que podría llegar a ser "una violación de la libertad religiosa". Pero, de la horrorosa frase de Baseotto: NADA.

Entre tanto, desde Roma, el vocero oficial del Vaticano, el perio-dista Joaquín Navarro Valls (Opus Dei), aseguró que en el caso de que se le impidiera al obispo castrense el ejercicio de su ministerio pastoral, es decir, de la atención religiosa de los militares, esto podría configurar "una violación a la libertad religiosa".

Recordemos de dónde arranca el conflicto: hace algunas semanas Baseotto le mandó una carta al ministro Ginés González García critican-do sus posturas sobre el aborto y utilizando una frase bíblica que hizo recordar a las prácticas de los "vuelos de la muerte" realizados durante la dictadura militar. Nada de mostrar la humana y cristiana condición según la cual se puede, mediante el diálogo, intercambiar opiniones o, de modo contrario, recordar la postura de la Iglesia en este sentido. No. BaSSeotto, haciendo gala de la impunidad con que lo inviste su condición de Monseñor y con la protección castrense que lo ampara, profirió una frase que, desde lo humano -¿y desde lo divino?- es imperdonable.

Ahora bien: ¿alguna vez BaSSeotto dijo públicamente cuán terrible era arrancarle un hijo a una detenida desaparecida -que luego de parir en condiciones escabrosas, sería tirada al río desde un avión de la Ma-rina, con una piedra atada a su cuerpo-, tan terrible como provocar un aborto? ¿alguna vez decidió no permitir la comunión de alguno de los que torturaron y mataron a quienes pasaban por los campos de detención clandestinos, y provocaban uno de los genocidios contem-poráneos de nuestro país, tan terribles y acaso más dolorosos como un aborto ya que significaron arrancarles los hijos a tantas madres para terminar matándolos?.

No hay autocrítica, no hay arrepentimiento (ese que enseñan que debe existir cuando se ha pecado. Y en este caso el pecado es tan gran-de que, a no dudar, traerá la ira de Dios).

La Conferencia Episcopal sí critica y "lamenta que desde su inicio y hasta el momento, este conflicto, librado a la competencia de los me-dios, no haya sido atendido con la prudencia que merecía", pero nada dice de la falta de prudencia de un miembro de su corporación. Y luego agrega que "Todo eventual problema se resuelve constructivamente a través del diálogo -dice el comunicado- que evita agudizar las contra-dicciones y activa los posibles caminos de solución" olvidando que lo mismo debería haber hecho el obispo castrense antes de pronunciar palabras con tanto veneno referidas a tanta sangre derramada en un pasado del cual él tomó parte, y que lo colocan en la lamentable posición de un ser sediento de venganza.

Por otra parte, el segundo en el vicariato es monseñor Candia, un ex teniente primero carapintada, dado de baja luego de la rebelión de la época de Alfonsín -Semana Santa de 1987- y el Secretario General del obispado castrense que lo acompaña es el presbítero Zanchetta, un ex capellán de la ESMA denunciado por confortar con parábolas bíblicas a los marinos que arrojaban prisioneros al mar en 1977.

La Biblia nos transmite un mensaje de cristiana conducta. Ante una ofensa: la otra mejilla, siguiendo el ejemplo de Jesús. Frente al pecado: el arrepentimiento. Ser mejores, cada día, para felicidad del Señor.

Baseotto: ni él ni la cúpula de la Conferencia Episcopal Ar-gentina han dado muestras de una ni de la otra, es mas, tal vez no miden las consecuencias.

Finalizo con una cita tan bíblica como la asesina referencia del Monseñor:

BaSSeoto:
"Cuando las barbas de tu vecino veas cortar,
pon las tuyas a remojar"

Por Mónica Oporto

 

 

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