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Pecados Capitales Pruebe
atar un perro. Años de colonialismo son el fermento de tanto odio y de la construcción imperialista. El perro, animal fiel por antonomasia, si es tratado con crueldad, sin alimento y, por añadidura, sólo reciba castigos, llegará al punto de atacar al amo. Le perderá el miedo y la paciencia. Le perderá la fidelidad. Los pueblos, tomados por asalto o pacientemente colonizados, castigados y sojuzgados durante siglos (recordemos: un siglo equivale a cien años... y hay dominaciones que vienen del siglo XV o XVI), provocaron el final de la paciencia de los oprimidos. La ira de los sometidos. Porque la soberbia de los que los oprimen no les permite ver el elefante blanco que tienen delante de sus narices. La gula por lograr los recursos que los sometidos poseen y que no explotan acabadamente por falta de desarrollo. La envidia con que miran las posesiones ajenas de las que la avaricia los lleva a competir por posesionarse y repartirse para luego disfrutarlo con la lujuria. Finalmente, la pereza con que demoran la partida de los lugares en los que se entrometen los imperios que se contrapone con la celeridad con que los ocuparon. Los gobiernos (y al que le caiga el sayo que se lo ponga)
deben considerar retirarse de los países que han venido ilegal
e ilegítimamente ocupando y exprimiendo con políticas
imperialistas por siglos. Londres hoy. Nuevamente un atentado a quince días de las bombas en el Metro. En las propias narices de Scotland Yard. Y un Primer Ministro para quien cabe la frase bíblica: "No hay peor sordo que el que no quiere oír". Los expertos de Chatham House (IRAI o Instituto Real de Asuntos Internacionales) cuyos nombres no suenan en irakí o paquistaní: Frank Gregory y Paul Wilkinson, en un informe aseguran que la invasión de Irak (en la que el gobierno británico acompañó al terrorista mayor de la galaxia: George W. Bush) le concedió impulso a la propagando, al reclutamiento y a la recolección de fondos de Al-Qaeda (1). El informe, además, critica la asociación sin límites con los objetivos y prácticas de los EEUU, mantenidas por el gobierno de Blair. Calificando a Inglaterra como un pasajero que viaja teniendo como conductor a Bush. Pero, aun mas, el gobierno de Blair impidió la edición del libro "El costo de la guerra" escrito por Sir Jeremy Greenstock quien fue embajador británico ante la ONU en 2003 y que concluye que la decisión de Bush de ir a la guerra en Irak era "políticamente ilegítima". Aun así no dan un paso atrás, la soberbia los pone ciegos. La codicia y las conveniencias se anteponen en momentos cruciales. Frente a los nuevos atentados del 21 de julio, Blair sale a dar la cara y escucho a un sordo a toda voz y mudo a toda oreja, que dice "debemos continuar como si nada nuestra vida"., Minimiza la situación, la que llevó a estos hechos y los hechos en sí. No sólo desprecia la vida de los que invade sino la de los propios ciudadanos ingleses. Creo que deberían abandonar Irak y evitar mas muertes. Se lo advirtieron, lo están cumpliendo y está pagando con su vida el pueblo inglés. Por la ceguera, por la conveniencia, por la tosudez, por la avaricia de sus dirigentes que ahora se deshacen de toda responsabilidad señalando con el índice acusador a los "terroristas". Como ocurrió en la obra de Mary Shelley, la creación (la criatura) se volvió contra el amo... ¿Y Quién es el terrorista? Hagamos memoria -recurramos a la historia: los ingleses, ya en el siglo XVI doblando el Cabo de Buena Esperanza, pusieron proa hacia el Océano Índicoye hicieron pie en India donde fundaron la East Company. En 1708 la compañía puso los cimientos del poderoso imperio británico que produjo el desastre económico en suelo indio. La compañía gozó del monopolio sobre todo el comercio con las Indias Orientales y la monarquía garantizó ese privilegio y las ganancias. Los asentamientos comerciales ingleses fueron fruto de la iniciativa privada. En la segunda mitad del siglo XVII la colonización inglesa en la India se extendió a Bengala y los principales rubros de exportación fueron: el índigo, el algodón, el salitre, la pimienta, el azúcar, a veces la seda cruda. A tanto llegó el poderío inglés que Portugal debió abandonar sus bases que pasaron a manos inglesas y el único rival que quedó fue Holanda. Según Chomsky "un caso que Adam Smith consideraba particularmente asombroso era Bengala, un país rico y fértil con una actividad industrial avanzada cuando los británicos llegaron, devastado ya en la época de Smith. Cientos de miles mueren de hambre en un solo año, escribía, a causa de las condiciones impuestas por los conquistadores que convierten la escasez en hambre, mientras los funcionarios ingleses destruyen un rico campo de arroz o de cualquier otro cereal (...) con la finalidad de poner en él una plantación de amapolas para el comercio del opio. Los narcóticos fueron una fuerte primordial de los inmensos beneficios que impulsaron la primera revolución industrial, junto con el lucrativo comercio de esclavos y el saqueo generalizado del sur. En años posteriores, el dominio británico en la India condujo a una devastación mayor aun, convirtiendo un país que había sido comparable a Occidente en su nivel de actividad industrial y riqueza, en una colonia agrícola gravemente empobrecida de la Inglaterra industrial en 1757, cuando conquistó Bengala, Robert Clive describió el centro textil de Dacca: tan extenso, populoso y rico como la ciudad de Londres; en 1840 su población había descendido de 150.000 a 30.000 habitantes, según el testimonio de Sir Charles Trevelyan a la Cámara de los Lores, y la selva y la malaria avanzaron rápidamente. Dacca el Manchester de la India, ha dejado de ser una ciudad muy próspera para convertirse en una ciudad muy pobre y muy pequeña. Hoy es la capital de Bangladesh (2). La East India Company comenzó sus contactos en 1591, con una pequeña flota. Y ¿para qué querían los ingleses plantar opio en las ricas tierras de la India? Nuevamente la envidia y la avaricia. Inglaterra introducía opio en China desde hacía mucho tiempo (y de ahí la conveniencia de cultivarlo en India, ya que les quedaba muy cerca del potencial y extenso mercado que pretendían conquistar). Esta situación llegó a ser tan grave que el gobierno de la dinastía Qing prohibió que se comprara y se vendiera opio. Debido a esta prohibición, que afectaba directamente a los intereses comerciales ingleses, en el año 1840, los invasores ingleses, para proteger su comercio de opio, declararon la guerra a China en lo que daría a llamar la Guerra del Opio. Durante esta guerra los ingleses conquistaron sucesivamente Zhoushan, Humen, Xiamen, Ningbo, Wuhan, Zhenjiang y la isla de HongKong. En el año 1842 el ejército inglés llegó hasta las afueras de la ciudad de Nanjing remontando el río ChangJiang o rio Yangzi, hasta la atura del Templo JingHai. Poco mas tarde, el Templo JingHai fue el lugar
donde ambas partes negociaron el tratado de paz que terminó con
la guerra y constituye el primer tratado desfavorable a China de la
historia de China. El Tratado de Nanjing estipulaba: Quedaba así, finalmente, puesta la bota del dominio
inglés que abría siglos de una cultura que se había
negado a todo contacto con Occidente. Sobrevendría en 1900 la
Rebelión de los boxers, Mas recientemente la Guerra del Golfo (1990) contó con la participación inglesa, y reconoce antecedentes en la finalización de la primera Guerra Mundial cuando las potencias vencedoras se apropiaron de territorios y, de ellas, el Reino Unido pasó a controlar Palestina y el Creciente Fértil, con vistas al Canal de Suez (terminado en 1869) . Kuwait, país "soberano" quedaba bajo control británico (?) e Irak bajo Mandato británico. En 1990, bajo el gobierno de Sadam Hussein, Iraq que siempre había reclamado a Kuwait como una provincia de su territorio, invadió el rico (en crudo) territorio de Kuwait. No se demoró la intervención de los "Aliados". La coalición encabezada por EEUU y seguida por los británicos en primer lugar. La finalización de la guerra permitió el castigo al régimen iraquí, de tipo económico, ya que le embargaron la producción de crudo y debió aceptar la entrada de observadores de la ONU para supervisar el desarme químico y bacteriológico del cual, recordemos, se tomó Bush para invadir, saquear y apropiarse del petróleo posteriormente, también con el apoyo inglés. Es una herida que no cierra y de la que mana petróleo. Desde los griegos hacia aquí.... Nadie ha aprendido nada. Mónica Oporto (1) Diario Clarín, Buenos Aires, 19 de
julio de 2005. |
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La Calle
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| Año V. / | |||||